Piensa en tus escritores favoritos.¿Qué nombres te vienen a la cabeza? Probablemente, grandes figuras de la narrativa, ¿verdad?

Pero, ¿se te ha ocurrido pensar en tus compañeros de Atención al Cliente, Comercial, Administración o Auditoría? Algunos escriben tanto o más que los escritores de ficción. La calidad de su escritura no les hará ganar el Nobel, pero sí lograr que otras personas hagan bien su trabajo y tomen las decisiones acertadas. A mi parecer, un logro nada desdeñable.

Los mejores informes crean recuerdo. El personal técnico y de auditoría dedica mucho tiempo a escribir informes. Sus análisis circulan durante semanas de pantalla en pantalla, de mano en mano y de reunión en reunión. Algunos de esos informes incluso llegan a tener un ciclo de vida más largo que el de una novela en el escaparate de una librería. Y los mejores perdurarán en la memoria de directivos y técnicos. Ese resultado chocante expresado con chispa o aquella propuesta ingeniosa que redujo costes pasarán a formar parte de la historia compartida de la empresa. Nadie olvida un informe que le abrió los ojos a una realidad o que le impulsó a aprovechar una buena oportunidad de negocio.


Una vez pregunté a un directivo: «¿Qué busca usted en un informe?». Él respondió: «Lo mismo que en una buena obra de teatro: introducción, nudo y desenlace».


Llegar a este grado de síntesis y de visibilidad de la información es un desafío. De hecho, la mayoría de informes no van más allá del dato. O peor aún, del amasijo de datos. Están repletos de gráficos y tablas tan detallados como inabordables. Navegan sin narrativas rigurosas que den sentido a los datos y que los haga accesibles y memorables.

El desafío del escritor corporativo no es, pues, menor al que afronta el escritor de ficción. Comunicar información técnica o estratégica a una red de lectores amplia, que incluya desde expertos a públicos genéricos, con diferentes conocimientos, intereses y poder de decisión puede resultar una tarea titánica. Un punto crucial para un determinado público puede no serlo para otro. Unos necesitan síntesis y otros detalle.

La buena noticia es que las técnicas para convertir un informe gris en memorable se pueden aprender. Me refiero a las denominadas soft skills, un conjunto de habilidades relacionadas con el pensamiento y la comunicación, como por ejemplo:

  • pensamiento estratégico
  • orientación a la toma de decisiones
  • diseño de información
  • argumentación y razonamiento lógico
  • claridad y estilo
  • argumentación y análisis
  • presentación visual de la información

La formación en escritura técnica y de negocios no transmite superpoderes, pero sí destrezas que mejoran los resultados.


 

SOBRE LA AUTORA

Conxita Golanó es autora de Aprender a redactar documentos empresariales (Paidós, 2002) y Informes per a la presa de decisions (UOC, 2019). Diseña e imparte talleres de escritura técnica y de negocios a medida.

Colabora en los planes de formación del personal de organizaciones como Universitat de Barcelona, UPCNET, Fundació Hospitalaria Sant Pau o Ferrocarrils de la Generalitat, entre otros.