En mayo de 2017, la Fundación del Español Urgente (Fundéu) dedicó el XII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo al lenguaje claro, versión española del Plain Language.

El Plain Language es un movimiento internacional que promueve la comunicación clara en los ámbitos públicos: administrativo, jurídico, empresarial y periodístico. Su precedente inmediato es el grupo gubernamental Plain Language Action and Information Network , que empezó en EUA a mediados del siglo pasado.

El  primer logro de este grupo fue la aprobación en 2010 de la Ley Federal Plain Writing Act, que obliga a clarificar los documentos que el gobierno dirige a los ciudadanos y a formar a los empleados en criterios de escritura clara, breve y bien organizada.

En España no existe una ley comparable a la Plain Writing Act, si bien tanto las administraciones como las empresas incluyen en sus planes formativos cursos de redacción de documentos. Según mi experiencia, el impacto de estos cursos en el día a día de los profesionales es limitado. Fuera del aula de formación,  el único criterio válido sigue siendo el del jefe o el del secretario municipal que, en general, se sienten más cómodos con la prosa recargada y oscura que con la nitidez del Sujeto + Verbo + Predicado.

¿Por qué la Administración tiene miedo al lenguaje claro?

Los participantes en el XII Seminario esbozaron algunas respuestas:

  • Porque interesa que los ciudadanos no entiendan.
  • Por miedo, comodidad o inercia a salir de la “zona de confort”: el “aquí siempre se ha hecho así”.
  • Por la falta de formación para elaborar documentos claros y eficaces. Y, en especial, por pereza: escribir claro requiere utilizar determinadas técnicas y, por tanto, más trabajo en aprendizaje, revisiones y reescritura.

 ¿Qué ocurre en las empresas?

 Según Estrella Montolío, catedrática de Lengua Española de la Universidad de Barcelona, las empresas son más ágiles al aplicar criterios de comunicación clara, porque “la comunicación clara afecta a sus resultados económicos y a su reputación”.

Escribir claro en la empresa:

  • Ahorra tiempo. Un mensaje ambiguo desencadena un alud de mensajes de ida y vuelta y de llamadas telefónicas. Unas instrucciones confusas llevan a errores y a más comunicación rectificativa.
  • Ahorra dinero. La buena escritura permite tomar mejores decisiones y llevar a cabo las tareas sin errores ni entuertos.
  • Mejora la imagen de la marca y la reputación. Los canales digitales (correo electrónico, blogs, páginas web, chats, etc.) permiten interactuar con el cliente y cumplen una función clave en la fidelización y captación de clientes.

Conclusiones

Algunas de las conclusiones más relevantes del Seminario ofrecen pistas sobre la estrategia más efectiva para aplicar programas de lenguaje claro en instituciones y empresas:

  • La existencia de manuales y cursos de lenguaje claro es una condición necesaria, pero insuficiente si no hay una exigencia de aplicación.
  • Es necesario que las organizaciones tengan una voluntad decidida y que impulsen estos programas desde las más altas instancias.