story-telling

Mucho antes de que se inventara la escritura los cavernícolas se sentaban alrededor de una hoguera y escuchaban, embelesados, como el narrador de la tribu creaba mundos imaginarios, leyendas, mitos y, ocasionalmente, estudios de caso sobre la mejor manera de cazar un mamut con una lanza hecha de un palo y un trozo de roca.

Las narraciones breves pueden mostrar al lector cómo un producto puede hacer su vida más fácil y agradable mejor que un anuncio de los beneficios. Una buena historia tiene que tener cuatro ingredientes vitales:

1. Un protagonista, el héroe. Es la persona con la que queremos que el lector se identifique.

2. Una situación conflictiva. Este es el problema que el producto podría resolver.

3. Una narración sencilla, lo que sucedió.

4. Una resolución. ¿Cómo terminó la historia?.

La buena ficción implica generalmente que el personaje central experimenta algún tipo de cambio después de consumir el producto.

Tres consejos más para contar buenas historias

1. Los personajes deberían tener cierta profundidad, un poco de carne. No es necesario describir su infancia ni la casa en la que viven. Sólo un par de informaciones que los hagan creíbles. ¿Cada día practica yoga después del trabajo? ¿Toma notas en una pequeña libreta negra durante las reuniones?.

2. Céntrese en el propósito de la historia. Asegúrese de que usted muestra al lector cómo el producto que está promocionando resolvió el problema del héroe.

3. Utilice tiempos verbales en presente si queremos que la historia parezca más inmediata y en pasado si queremos causar un efecto de veracidad. Juegue y vea lo que funciona mejor.

Siempre es difícil vender utilizando la palabra escrita. El lector cada vez desconfía más de los mensajes de marketing y está más estresado y ocupado. La narración nos permite aprovechar ese deseo que conservamos los humanos des de la edad de piedra: entretenernos.

 

Posted by Conxita Golanó