El correo electrónico es el principal medio de comunicación en la empresa. A través de esta herramienta los profesionales transmiten todo tipo de mensajes a sus públicos internos y externos. Sus ventajas son incuestionables: es rápido, versátil y económico.  En principio, ahorra tiempo y dinero.

Sin embargo, cada día aparecen en los medios de comunicación artículos que alertan sobre los peligros de abusar de este medio: el email a menudo se utiliza mal y satura en lugar de ayudar. Son muchos los profesionales que cada mañana lidian con una bandeja de entrada repleta de mensajes, muchos de los cuales son innecesarios: el de confirmación de recepción, el de agradecimiento, el que presenta información redundante, el críptico, el “para que tengas constancia”, el emocional, etc. La simple operación “abrir-leer-enviar a la papelera” les supone una pérdida de tiempo.

De manera que las enormes ventajas del medio se convierten en inconvenientes a causa de un uso abusivo. Conscientes de estas circunstancias, cada vez más compañías valoran la importancia de difundir entre sus empleados actitudes que fomenten un uso racional del email.

Estas actitudes se basan en lo que algunos expertos llaman ecología del medio:

  • Enviar menos, recibir menos.
  • Valorar el uso de otros canales: llamada telefónica, conversación o reunión, Yammer, etc.
  • Restringirlo a objetivos estrictamente empresariales.
  • Redactarlos con claridad.